Ante los pronósticos que anticipan un fenómeno de El Niño con características que podrían ser más intensas de lo habitual, el Ministerio de Salud Pública comenzó a delinear un plan de contingencia para los últimos meses de 2026 y el período 2026/2027.

La estrategia busca anticiparse a los posibles efectos que un escenario climático de estas características podría generar en la provincia. Entre las situaciones que se encuentran bajo análisis aparecen las inundaciones, las enfermedades vinculadas con el agua, los golpes de calor, las quemaduras y las patologías transmitidas por vectores, entre ellas el dengue y la chikungunya.

La reunión fue encabezada por el ministro de Salud Pública, Luis Medina Ruiz, junto al secretario Ejecutivo Médico del Siprosa, Miguel Ferre Contreras, y reunió a referentes de distintas áreas estratégicas del sistema sanitario.

El objetivo es revisar las capacidades disponibles, detectar eventuales necesidades y reforzar los recursos que puedan resultar insuficientes frente a una contingencia. La planificación se realiza bajo los lineamientos establecidos por el gobernador Osvaldo Jaldo y contempla, además, la articulación con otros organismos del Estado provincial.

“Pensando en este fenómeno climático de El Niño, que ocurre todos los años y que se prevé que este año tenga algunas características inusitadas y un poco más intensas, el sistema de salud ya inició su preparación”, explicó Ferre Contreras.

El funcionario señaló que la experiencia de contingencias anteriores será uno de los puntos de partida para organizar la respuesta. En particular, mencionó las inundaciones que afectaron a La Madrid y distintas localidades del este, donde el sistema sanitario debió desplegar dispositivos especiales durante el último verano.

“Este fenómeno nos va a plantear un nuevo desafío porque tenemos que trabajar en otras áreas de la provincia y fuertemente con la comunidad y con las áreas de comunicación”, sostuvo.

Inundaciones y enfermedades, entre las principales preocupaciones

Uno de los ejes del plan estará puesto en la atención de las consecuencias que puedan generar eventuales inundaciones. El Ministerio busca que tanto los equipos de salud como la población estén preparados para actuar ante escenarios de emergencia.

La capacitación del personal, la actualización de guías clínicas y el repaso de tratamientos específicos formarán parte de las primeras acciones. Entre los temas incluidos aparecen los golpes de calor, las enfermedades hídricas, las quemaduras y las patologías asociadas a picaduras de distintos animales.

La Dirección de Emergencias tendrá un papel central en la preparación de los centros de evacuados y en los operativos de traslado y asistencia. También se prevé reforzar la participación del Hospital Móvil, que durante la contingencia de La Madrid permitió instalar un dispositivo de atención sanitaria próximo a la ruta para asistir a las personas afectadas.

“Han intervenido en esta reunión las diferentes áreas que seguramente van a tener un rol clave en una preparación que tiene que tener mucha seriedad y también la intensidad necesaria para responder a la intensidad del fenómeno climático”, afirmó Ferre Contreras.

En paralelo, la Dirección de Recursos Humanos analizará posibles brechas de personal en las distintas áreas, mientras que los equipos programáticos y operativos tendrán a su cargo buena parte de la respuesta territorial.

COMUNICACIÓN PÚBLICA

La preocupación por el dengue

Otro de los puntos que estará bajo vigilancia es el comportamiento de las enfermedades transmitidas por mosquitos.

El director General de Salud Ambiental, Leandro Medina Barrionuevo, explicó que las condiciones climáticas asociadas con El Niño pueden modificar el escenario epidemiológico y favorecer la proliferación del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue y la chikungunya.

“Siempre que se habla de El Niño está también el riesgo de que se genere una epidemia de dengue, chikungunya o alguna enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti”, señaló.

Por ese motivo, el equipo de EGI Dengue trabajará junto con Salud Ambiental y las diferentes áreas del Siprosa para fortalecer las tareas de vigilancia, prevención y control.

La estrategia también contempla reforzar las acciones destinadas a involucrar a la comunidad en la eliminación de recipientes y espacios que puedan convertirse en criaderos del mosquito.

Agua segura e insumos

El acceso al agua potable será otro de los aspectos prioritarios ante posibles inundaciones. En ese sentido, Salud Ambiental continuará con los controles y análisis de la calidad del agua y prevé reforzar el equipamiento disponible.

También se contempla garantizar la disponibilidad de pastillas potabilizadoras y otros recursos necesarios para responder ante situaciones en las que el suministro de agua segura pueda verse afectado.

Al mismo tiempo, se realizará un relevamiento de medicamentos e insumos para anticipar aquellos que podrían registrar una mayor demanda durante una emergencia.

La titular de la Dirección General de Programas Integrados de Salud (PRIS), Noellia Bottone, destacó la importancia de conformar una mesa de trabajo interdisciplinaria.

“Hoy nos encontramos reunidos para empezar a formar una mesa de trabajo, una gestión estratégica entre diferentes direcciones para este fenómeno que se viene anticipando”, explicó.

La funcionaria señaló que se revisarán las experiencias de contingencias anteriores para identificar qué medicamentos fueron más requeridos y garantizar su disponibilidad.

“Vamos a tener que reforzar ante esta situación que viene alarmando a la comunidad”, indicó.

Una estrategia que también apunta a la prevención

Además de la preparación interna del sistema sanitario, el Ministerio considera clave mantener informada a la población. La Dirección de Comunicación Institucional del Siprosa acompañará el plan con acciones de prevención destinadas a brindar información sobre los riesgos que pueden aparecer ante inundaciones, enfermedades hídricas, golpes de calor y patologías transmitidas por mosquitos.

La planificación también prevé coordinar acciones con otros ministerios y organismos del Gobierno provincial para establecer con anticipación los roles y responsabilidades de cada área ante una eventual emergencia.

El desafío, explicaron desde Salud, será evitar que la respuesta comience cuando el problema ya esté instalado. La intención es llegar a los meses de mayor riesgo con personal capacitado, medicamentos e insumos disponibles, equipos preparados y una estrategia de comunicación que permita que la comunidad también conozca cómo actuar.

“Esperemos que toda esta preparación no sea necesaria y ojalá que este fenómeno climático que se prevé que tenga estas características en nuestra provincia no sea tan intenso”, expresó Ferre Contreras.

Y dejó planteado el objetivo de la estrategia: anticiparse a los escenarios posibles para que, si finalmente las condiciones climáticas se vuelven adversas, el sistema sanitario pueda responder con rapidez y coordinación.